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viernes, marzo 16, 2007
 

Callar también es ceder

Os ofrecemos a continuación el artículo de Eduardo Zaplana, portavoz del grupo parlamentario popular, publicado hoy en el diario La Razón.

El pasado fin de semana, cientos de miles de personas se manifestaron en toda España para protestar cívica y democráticamente por lo que consideraban una cesión del Gobierno ante el chantaje terrorista. Lo que hemos sabido esta semana confirma la oportunidad de esa protesta, y genera nuevos factores de intranquilidad.
En efecto, en la comparecencia del ministro del Interior en el Congreso de los Diputados para explicar la decisión de excarcelar al etarra De Juana Chaos, aunque la intención no era ofrecer explicación alguna, pues el ministro venía con la única estrategia de dirigir ridículas acusaciones contra los gobiernos del Partido Popular, entre acusación y acusación al menos tres cosas quedaron meridianamente claras.
En primer lugar, quedó claro que la decisión de excarcelar a De Juana Chaos fue una decisión política adoptada con el fin de no enfadar a ETA, para la que después se buscaron los subterfugios legales y procedimentales que pudieran encubrirla, un tanto chapuceros, por cierto. En otras palabras, el ministro del Interior reconoció que el Gobierno ha cedido al chantaje de Ignacio de Juana Chaos y del mundo etarra. Se hizo «para evitar males mayores». Y, al día siguiente, el presidente del Gobierno confirmaba esa misma conclusión. Se hizo «para garantizar la seguridad de todos».
En segundo lugar, quedó claro que el Gobierno no se va a emplear para evitar que Batasuna concurra a las elecciones municipales. El Gobierno socialista parece estar preparando una nueva cesión a la presión de los etarras, la más importante, que supondría traicionar una vez más los compromisos que adoptó ante la sociedad española al apoyar la Ley de Partidos y al firmar el Pacto Antiterrorista. Así se desprende de las declaraciones del ministro en el Congreso el martes y el miércoles: «Nosotros queremos que Batasuna esté, pero queremos que esté cumpliendo la Ley». En los próximos días tendremos ocasión de comprobar qué entiende el Gobierno por cumplir la Ley, y qué subterfugios se buscan para que Batasuna pueda concurrir a las elecciones, con esa o con cualquier otra marca.
Y, en tercer lugar, quedó claro que el Gobierno no está dispuesto a comprometerse con claridad a preservar la identidad constitucional y estatutaria de Navarra. Ante esta cuestión, el Gobierno, alarmantemente, se evade, posiblemente también para no enfadar a los etarras. Y, cuando algunos están dispuestos a derrumbar las bases fundamentales de nuestra convivencia, renunciar a defenderlas públicamente y con firmeza constituye ya una victoria de los atacantes y una cesión a sus propósitos.
«Navarra nunca será lo que no quieran los navarros», afirmó el ministro del Interior en el Congreso de los Diputados. Pero esta afirmación aparentemente tan razonable en realidad encubre una falacia. Porque en estos momentos nos encontramos precisamente a las puertas de la campaña electoral de unas elecciones municipales y autonómicas. Y, si el Partido Socialista concurre a estas elecciones, en Navarra, sin manifestar sus propósitos sobre el futuro de Navarra y sin aclarar si está dispuesto a gobernar con quienes propugnan la integración de Navarra en el País Vasco, estará hurtando a los ciudadanos elementos de juicio esenciales para decidir el sentido de su voto. Y si, tras su silencio en la campaña electoral, después de las elecciones -en caso de que las urnas le otorguen esa capacidad, lo que hoy afortunadamente no parece posible- hace la más mínima maniobra para alterar el estatus de Navarra, estará engañando a los ciudadanos al haberles ocultado un aspecto esencial de la política que piensa emprender. Como ha engañado a los ciudadanos al romper el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que el Partido Socialista firmó y que en su programa electoral prometió preservar, vulnerándolo al iniciar una estrategia de diálogo con ETA.
El disimulo del Partido Socialista sobre Navarra resulta, además, cuando menos sospechoso. Porque dicen los socialistas que Navarra nunca será lo que no quieran los navarros. Pero es que lo que los navarros quieren lo han manifestado ya reiteradamente, y forma parte de los acuerdos esenciales que vertebraron la transición y la construcción del Estado de las Autonomías, respaldados por la inmensa mayoría de los españoles, y también por la inmensa mayoría de los navarros. La identidad específica de Navarra como Comunidad Foral singular y diferenciada ha sido firmemente defendida por el propio Partido Socialista. Si hoy los socialistas se callan, y no son capaces de salir en defensa de ese legado cuando es reiteradamente atacado desde el entorno etarra, traicionando su propia trayectoria histórica, dan razones fundadas para temer que se pueda alterar en el futuro.
Por eso, es también sumamente oportuna la manifestación convocada para mañana por el Gobierno de Navarra. Porque Navarra nunca será lo que no quieran los navarros, es muy razonable que se les ofrezca la oportunidad de alzar su voz. De alzarla frente a la presión de los etarras, y frente al silencio sospechoso e injustificable del Partido Socialista y del Gobierno, exigiendo a estos últimos que no jueguen con la palabra. Y por eso el Partido Popular va a respaldar esta manifestación, y nuestro Presidente, Mariano Rajoy, acudirá a apoyar a los navarros. Porque no es el momento de callar, sino el de hablar en voz alta aunque ello incomode a los violentos, pues de lo contrario se estaría cediendo otra vez ante el chantaje y la extorsión. Y porque lo que está en juego es el diseño de España que acordamos en la transición, y que está descosiendo el Gobierno socialista de forma irresponsable.

Comments:
No es nuevo que quien calla, otorga.

Pues lo tienen claro los nazional-sociali$tas si creen que van a poder con nosotros.
 
Eso me recuerda aquella frase (no se de quien era): "Para que el mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada"
 
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